Este artículo está basando de mi discurso como oradora para un encuentro de los jóvenes #EsLibertad.

El Estado actual establece su control no por la fuerza bruta (pero también puede utilizarla, como en el caso de Venezuela), sino a través del desplazamiento de las ideas “incorrectas- indeseables” desde el espacio filosófico, público y discursivo. Por ejemplo, en los universidades estatales de Argentina y Venezuela ya no estudian a Mises o Hayek y se enseñan muy mal y con imparcialidad las ciencias humanas fundamentales, como la filosofía y la historia.

A través de la manipulación de los medios de comunicación oficiales, el sistema de educación a través del Ministerio de Cultura y su propio monopolio de la declaración resonante de los valores que supuestamente representan a “la Nación” o “todo el País”,  los burócratas marginalizan las ideas que son una amenaza para ellos.

Todas las ideas se presentan en un “Mercado de las Ideas”. Y el Estado no permite competencia, ni en el mercado económico, ni en el de las ideas. Nosotros sabemos muy bien si no hay competencia – no hay desarrollo y funcionamiento.

¿Porque el Estado rechaza y prohíbe la competencia en el mercado de las ideas?

Nuestro pensamiento tiene una característica muy especial “si no puedes decir – no puedes pensar, imaginar“, como  expresa George Orwell en su libro “1984” donde la neolengua no tenía las palabras y formas para decir algo contra el régimen, solo palabras de alabanzas para el “Gran Hermano” para que las personas no imaginen resistirse. Por eso el Estado implanta la censura. Hay censura directa e indirecta. Y la marginalización de algunos discursos para evitar la competencia de las ideas es un ejemplo claro de censura indirecta.

¿Cómo  funciona esto?

El Estado elige dos o tres vías de discursos políticos (en EEUU son dos: los demócratas y los republicanos (los libertarios se deben unir con los republicanos en las elecciones); en Argentina tres o cuatro: kirchnerismo, macrismo, massismo…) y margina a la gente que quieren discutir-difundir-desarrollar los otros puntos de vista.  Sin que necesariamente este punto sea opositor para el poder actual. Entonces el Estado “presiona” a las personas con pensamientos “incorrectos” para evitar el desarrollo de otra vía de ideas.

Trabajo hace muchos años como periodista y conductora de radio. Y en todas estas áreas me enfrenté con presiones por mis puntos de vista y por tratar de expresar una vía que aún no existe. Ojo, no estoy hablando sobre un caso de censura de algún punto de vista opositor al poder actual. No. Por ejemplo, cuando trabajé en una emisora en el tiempo de kirchnerismo, nuestra radio estaba oficialmente en oposición a Kirchner, y tenía alguna forma de censura indirecta, por ejemplo por mis comentarios, pero a pesar de que decía puntos de vista que no están de moda mi programa tenía un raiting muy alto. Porque las personas están cansadas de escuchar los mismos “slogans” de la prensa: “Macri es mal presidente”, “Macri es liberal”, “Cristina es mala presidente y ladrona”, “Cristina es madre de las pobres” y etc.

El Estado siempre permite dos alternativas muy bien controladas: una a favor del poder actual y otra opositora al poder actual. Pero este punto de vista opositor en realidad no es peligroso para el poder, es controlado por el discurso. Si yo conozco el discurso – puedo dar prognosis. Por ejemplo, al  discurso soviético yo lo conozco muy bien.

Y si yo fuese el Estado no voy a tener  miedo por el desarrollo y mutación de este discurso, porque sé que este discurso estatista  en cualquier  mutación no va ” disminuir” el aparato burocrático y el poder del Estado. Porque es la naturaleza de este discurso.

El control de las ideas-discursos existía no solo en la esfera de la política, también en las esferas sociales. Por ejemplo, prostitución.

¿Por qué la prostitución? Y ¿Cómo  funciona?

Empezamos con “¿Por qué?”. La respuesta es fácil. Los dos famosos y frecuentes puntos de vista (“de derecha” y “de izquierda”)  mantienen este problema en forma actual para dar muchos beneficios al Estado (directos, como dinero de coimas e indirectos, como control para las jóvenes mujeres passionarity que no van a ser miembros activos y aceptables por la sociedad después de prostituirse).

Y ahora veamos el “por qué de estas dos vías de moda” y “¿cómo  funcionan?

Hay dos vías aceptables por el Estado y la sociedad sobre el problema de la prostitución. La primera vía conocida como “vía de izquierda” es la legalización de la prostitución. La segunda vía llamada “vía de derecha o vía conservadora” consiste en la prohibición de la prostitución. En la sociedad si uno dice que está a favor de legalizar – la gente va a pensar que sos de izquierda, feminista. Si  estás a favor de la prohibición – la gente te marcará como conservador, de derecha, fundamentalista religioso.

Estas dos vías están realizadas en varios países y no sirven en ninguno de ellos. Por ejemplo, en Alemania y Holanda prostitución es legal y hay una categoría fiscal para pagar impuestos para las prostitutas. En estos países ¿se soluciona el problema de la violencia contra las prostitutas, el proxenetismo, la trata de mujeres, la sustracción de los documentos de las mujeres, la esclavitud sexual? No. En China, Croacia, Egipto, Corea Sur, Filipinas, Tailandia está estrictamente prohibida. Y todos estos problemas de violencia y esclavitud siguen existiendo.

Conozco el tema de la prostitución muy bien, no por razón que estudié mucha literatura feminista (obvio, que la leí) o pagué a las prostitutas para entrevistarlas. No. Yo no creo en los trabajos de los teóricos (hombres o mujeres) porque ellos nunca vieron una prostituta en vivo, como pueden hablar sobre ellas si no las conocen. Tampoco creo en los periodistas que pagan a las prostitutas para entrevistarlas. No por un tema moral, es porque viví (durante mi investigación periodística) entre prostitutas y sé lo que ellas van decir para recibir una mejor propina.

En lugar de leer los teóricos y coger a las prostitutas – trabajé 8 años de mi vida con ellas en varios lugares y en varios países. Trabajé como bailarina exótica, las maquillé, dormí con ellas en el camarín, comí con ellas, golpeé a los bastardos clientes que las molestaban y le di mi hombro para que ellas lloraran y digan sus tristezas y lágrimas. Por eso conozco este tema muy bien y tengo mi propia opinión sobre la prostitución. Esta opinión no es popular, pero sirve. Todo esto está en mi libro “Prolegómenos al libro “Carne”.

Pero como mi libro no muestra una vía de moda del Estado, no está en cada tienda ni de la Izquierda ni de la Derecha a pesar que mi libro es práctico y con material único (fotos, citas…). Está en algunas librerías libertarias electrónicas, MercadoLibre y algunos kioscos en las calles.

Es un ejemplo muy claro de cómo el Estado manipula con el discurso para mantener una situación sin cambio.

De hecho, el mercado de las ideas no es muy diferente del mercado de servicios o cualquier otro mercado. El Estado monopoliza el mercado de las ideas, las va cambiando a su favor, las va fagocitando,  institucionalizando, pone las etiquetas y hace  seguro por sí mismo TODO lo nuevo. Y los jóvenes como son los más creativos fueron pisoteados en la primera fila.

Escribí mucho sobre esta tema en mi libro “Brotes pisoteados: organizaciones juveniles progubernamentales”. Pero ahora quiero decir solo un ejemplo claro sobre: Juventud, las Ideas y el Estado.

En la Unión Soviética en década de los 80 los jóvenes que tocaban  Rock y Heavy metal eran totalmente ilegales. Las personas de la KGB que buscaban a estos jóvenes, los amenazaban, y no daban lugares para tocar su música, rechazaban su trabajo y estudio, los torturaban. Como resultado los verdaderos rockers estaban afuera de la vida musical y social, pero algunos de los jóvenes aceptaron “las reglas de juego de KBG” y cantaban canciones “hechas a medida de Estado”. Así esta música fue muy difundida y los músicos tenían lugares para ensayar y cantar. De este modo el Estado de la  Unión Soviética elimino el problema de la música alternativa y rechazó el nuevo discurso musical.

Debemos hacer una situación en la que el mercado de las ideas sea libre, donde las ideas serán capaces de competir entre sí y ganar los corazones de las personas, dejando un Estado monstruoso y  torpe,   estancado en su rabia impotente por el hecho  que no pueda someter al mercado con sus intereses inhumanos.